Juan Gomez actualizó su estado: "EL MURO ENTRE DOMINICANA Y HAITI: DESVERGÜENZA, DEMENCIA Y XENOFOBIA

Juan Gomez actualizó su estado: "EL MURO ENTRE DOMINICANA Y HAITI: DESVERGÜENZA, DEMENCIA Y XENOFOBIA




Un abominable y despreciable personaje de la derecha política, el conservadurismo y el opus deis de nuestro país: Pelegrín Castillo, ha clamado porque se erija un muro entre los puntos considerados por él de alto tránsito entre la frontera terrestre de Haití y República Dominicana. No es esta la primera ni última intentona.

Esta propuesta, que en primer término llama a risa si imaginamos al trabajador de la construcción haitiana cavando su propia tumba; debemos por lo contrario considerarla con mucha seriedad, porque ella es una expresión concreta y precisa del pensamiento fascista, la locura falsonacional, y el conservadurismo neotrujillista que caracteriza esa familia desde el padre hasta sus hijos.

Cuando el mundo celebró la caída del Muro de Berlín, que separaba una misma nación en dos, todos nos sentimos alegres de que se brindaba la posibilidad para el reencuentro de su pueblo, mecánicamente separados. En ese caso, era un mismo pueblo, y razones de una cruenta guerra entre occidente y oriente, servían argumentos no despreciables para que este hecho se produjera. Pero maduraron condiciones para que no fuera más así.
El pueblo palestino, y otros del mundo árabe, también son separados por Israel mediante muros, bloqueos, alambradas, cercos marítimos”; y muchos más sufren afrentas semejantes: Cuba, Irán, Siria, etc..

En América, los Estados Unidos extendió un muro por miles de kilómetros, sobrevuela drones, coloca sensores, y otras tecnologías, para impedir que los trabajadores y pobres de México traspasen la frontera y vayan a recoger vegetales y trabajar la tierra en las extensísimas tierras del oeste y el sur estadounidense. El resultado, es que la gente sigue pasando y se incrementan los crímenes, trasiego ilegal e ingenioso de drogas y personas, a un alto costo que supera las intenciones.

Es un absurdo mayor plantear lo mismo con Haití, es como si Puerto Rico tendiera una barrera marítima permanente para impedir a dominicanos entrar a su territorio a trabajar. República Dominicana es proporcional y en algunos casos en términos absolutos, uno de los países con mayor emigración al extranjero y con uno de los más altos índices de tráfico humano. Con cuantas argucias se ha llenado América, Europa y otras naciones, de dominicanos y dominicanas, no siempre con propósitos de trabajo digno, ante la mirada cómplice de autoridades civiles y militares, ellos y ellas son empujados por la miseria que estos gobiernos no han mitigado suficientemente en nuestro país.

Somos partidarios, en este momento histórico de la humanidad, de una regulación flexible de la migración internacional, justificada, productiva, sana, y jamás apostaremos a cavernarios estilos de represión y contención, que si lograren una reducción de la misma, generan a la vez peores problemas en las relaciones interpueblos, azuzando odios y hostilidades en las relaciones.

Recordemos, que antes de las fronteras, todos éramos habitantes del mismo mundo, por la Biblia o por historia, ha sido así: la indiscutible división territorial proviene del surgimiento de la propiedad privada y el Estado. 

“Yo admiro al pueblo haitiano, veo cómo vence y sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le reconozco poseedor de dos virtudes eminentes: el amor a la libertad y el valor, pero los dominicanos que en tantas ocasiones han vertido su sangre, ¿lo habrán hecho solo para sellar la afrenta de que en premio de sus sacrificios le otorguen sus dominadores la gracia de besarles la mano? ¡No más humillación! ¡No más vergüenza! Si los españoles tienen su monarquía española y Francia la suya francesa; si hasta los haitianos han constituido la República Haitiana, ¿por qué han de estar los dominicanos sometidos ya a la Francia, ya a España, ya a los haitianos, sin pensar en constituirse como los demás? ¡No, mil veces no! ¡No más dominación! ¡Viva la República Dominicana!”

Juan Pablo Duarte y Diez
Comisión Política
Fuerza de la Revolución"

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