PLD: acuerdo de facciones o piñata de claudicaciones

PLD: acuerdo de facciones o piñata de claudicaciones

EL “acuerdo arribado” entre facciones PLDistas hace recordar el Pacto la Unión suscrito en 1985 entre facciones del PRD, el cual condujo a la salida del poder de este partido; salvo que termine siendo una formalidad para permitir la repostulación del Presidente Medina e intentar proporcionarle a Leonel Fernández una salida airosa en la maraña que él mismo se había enredado.
No solo ha claudicado Leonel Fernández teniendo como referencia su discurso pronunciado 48 horas antes, sino también claudica el Presidente Medina en relación a sus consignas de “corregir lo que está mal”, “hacer lo que nunca se ha hecho” y “gobernar mediante pactos” sociales; las cuales quedan taxativamente impedidas de lograrse por los términos del acuerdo.
El Presidente Medina tenía, en el presente período constitucional, la excusa de no haber cumplido sus consignas por ejercer una presidencia atada a condicionamientos impuestos por Leonel Fernández en 2012 alrededor de Vicepresidencia, legisladores, jueces de las altas cortes, funcionarios gubernamentales y control del partido.
Muchos, reconociendo estas ataduras del Presidente Medina, seguían creyendo que una segunda oportunidad – con su liderazgo consolidado por haber tomado las riendas del partido y del tren administrativo – le permitiría renovar legisladores y las altas cortes para cumplir las consignas citadas.
Pero con el “acuerdo arribado”, nada podrá ser cumplido, lo que implicaría la claudicación del Presidente Medina. La reserva de cargos legislativos (#3 del acuerdo) es interpretable como continuación de actuales incumbentes. Posponer el Congreso del PLD para después de las elecciones del 2020, implica perpetuar su dirección (#6). Mantiene actuales alcaldes (#5). Dentro de este clima de continuismo, la renovación de las altas queda sepultada.
Esto sugiere la continuación del presente orden de cosas: impunidad contra corrupción, déficit fiscal, endeudamientos, desempleo, concentración de riqueza y beneficios del crecimiento, precariedades en servicios de salud, educación, energía y transporte; inseguridad e indefensión ciudadana, caos territorial en asentamientos humanos, depredación ambiental, afectación de nuestra identidad y soberanía nacionales.
Continuarán contratos sobre-costeados, mala calidad de obras, burocracia hipertrofiada y subsidios populistas determinantes del clientelismo, subsidios privilegiados en energía y transporte, contrataciones en base a favoritismos, etc.; provocando sumisión ante financiadores, sangría de nuestras finanzas, fuga de nuestras divisas por deterioro en flujo de recursos externos y agotamiento de nuestros recursos naturales
El “acuerdo arribado” ha sido una piñata golpeada mediante claudicaciones en perjuicio de la eficacia y eficiencia social y económica de nuestra democracia; brindándole a una oposición seria y maduramente ejercida, la oportunidad de derrotar al PLD en la contienda del 2016, de la misma forma que el Pacto la Unión auto-derrotó al PRD en 1986

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