Viento soplan de division

Viento soplan de division

La actitud de rebeldía asumida por un grupo de congresistas leales al expresidente Fernández, con el no acatamiento de una decisión emanada de mas alto organismo de dirección, es un reflejo de la lucha que se esta librando a lo interno del partido de la liberación dominicana.
La iniciativa de enviar a las cámaras el proyecto de reelección para que el presidente Medina opte por un nuevo periodo, ha sido el detonante o la chispa que ha encendido la pradera morada, y que ha motivado la insubordinación de estos diputados y senadores.
La manera aplastante como derrotó el expresidente Fernández haciendo uso de los recursos del poder al presidente Medina en las primarias del 2007, abrió la brecha de los enfrentamientos que aunque de manera soterrada, venían minando, erosionando, y dividiendo la organización, hasta el punto que ya no es posible adoptar las decisiones por consenso.
Este partido que se caracterizo siempre por el espíritu de unidad, conciliación y de respeto y disciplina a sus órganos de dirección, las cosas andan tan mal, que no es posible “lavar los trapos sucios en la casa”, como dice el refranero, y las ideas y propuestas antes de llegar a las estructuras de dirección, son debatidas en los medios de comunicación.
El pugilato de los dos lideres mas destacados del PLD, se asemeja a los enfrentamientos entre el profesor Bosch y el liderazgo emergente del Dr. Pena Gómez en 1973, con la diferencia de que aquellos eran por ideas o posiciones encontradas sobre lo que más convenía al PRD en esa coyuntura; y ahora de lo que se trata no es solo del control del PLD, sino de algo de mayor alcance, que envuelve el mantenimiento del control del estado, los ayuntamientos, el congreso y la justicia.
Esta organización fundada por Bosch con el propósito de contribuir con el desarrollo y bienestar del pueblo dominicano, al pasar por el estado se transformó en un partido conservador, derechista y clientelista, alejado de los principios, ideologías y lemas que le sirvieron de base y cuya negación es el caldo de cultivo que le ha generado la división y la posible perdida del control de la nación.
Soy de los que pienso que el PLD no debe continuar en la dirección del estado, por el comportamiento adoptado en 14 años gobernados, que lo mejor que le puede suceder a la sociedad es que siga por el derrotero que va, ya que no fue capaz  de impulsar los cambios, que por décadas a demandado la comunidad.
El acogimiento de la doctrina neoliberal y las alianzas con grupos económicos de estos gobiernos, han profundizado la brecha entre ricos y pobres, y ni hablar del daño moral e institucional que este partido le ha ocasionado al país.

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