Pedro Martínez nunca quiso salir de los Dodgers

Pedro Martínez nunca quiso salir de los Dodgers



Frecuentemente equipos de cualquier deporte profesional realizan cambios que ellos piensan que los convertirán en mejores. Sin embargo, terminan lamentándolo después.
Tal afirmación puede aplicarse perfectamente a los Dodgers de los Ángeles cuando el 19 de noviembre del 1993 enviaron a un joven dominicano llamado Pedro Martínez de 22 años de baja estatura y un físico poco impresionante, a los  Expos de Montreal  a cambio de Delino DeShields de 24 años, uno de los mejores intermedistas de la Liga Nacional en ese entonces y que había sido seleccionado como el primer pick de su novena en el draft de 1987.
Martínez tenía una estatura de 5-10 pies y pesaba 170 libras, tuvo una magnífica temporada como novato, pero era mayormente conocido como el más joven, y más pequeño hermano de Ramón Martínez.
Tom La Sorda, a la sazón dirigente de los Dodgers pensó que Martínez era demasiado pequeño para ser un abridor efectivo en Grandes Ligas, y ese equipo tenía a su hermano, el lanzador abridor Ramón Martínez, lo que no fue suficiente para mantenerlo juntos.
“Eso me empujó hacia adelante, yo no quería salir de los Dodgers. Yo estaba con mi hermano e hice de todo en Las Menores”, dijo el dominicano en su cuenta de twitter el 1 de abril de este año y quien este domingo será exaltado al Salón de la Fama de Grandes en Cooperstown.
Su primera temporada 
El nativo de San Miguel en Manoguayabo venía de su primera temporada completa, con marca de 10-5 con efectividad de 2.61, fue considerado para el premio de Novato de Año al quedar en la novena posición.
Su hermano mayor, Ramón, también estaba con los Dodgers en el 1993 y naturalmente querían permanecer ese club. Sin embargo, Ramón no era solo el único seguidor de Pedro en el equipo. Muchos de los lanzadores de ese conjunto vieron el potencial de Pedro, incluyendo a Orel Hersheiser.
“Drysdale, Hershiser, todos fueron amables conmigo. Hershiser le sugirió a Lasorda hacerme preparador. No sé lo que pasó. Me negociaron”, escribió ese mismo día, quien se convertirá en el segundo dominicano con una placa en Cooperstown.
Carrera por bajo de DeShields
DeShields no fue a la altura de los que esperaban los Dodgers. Por primera vez en su carrera, el segunda base no jugó más de 100 partidos y terminó la temporada, bateando .250, el segundo más bajo de su carrera. Su último año en Las Mayores fue en el 2002 con los Cachorros de Chicago.  Bateó de por vida .268 con 80 jonrones y 561 carreras remolcadas.
Solo duró tres campañas con esa franquicia, siendo su mejor la de 1996 cuando conectó 130 hits y se robó 48 bases. Actualmente es manager de Louisville Bats, sucursal Triple A de los Rojos de Cincinnati, después de una carrera de 13 años en las Grandes Ligas.
Lo mejor estaba por venir
De su lado, Martínez se convertiría en un estelar lanzador y de los mejores en la historia de la gran carpa.
Martínez pasó cuatro años con los Expos y ganó al menos 11 partidos en cada temporada. 
En 1997, Martínez tuvo foja de 17-8 con una efectividad de 1.90 y 305 ponches en 31 aperturas, ganó su primer Cy Young. Después de esa temporada, el lanzador derecho fue cambiado a los Medias Rojas de Boston por Carl Pavano y Tony Armas Jr convirtiéndose en una superestrella que ayudó a los Medias Rojas a ganar su primer título de Serie Mundial desde 1918.
Además, ganó con esa organización el premio de Cy Young en  1999 y 2000. Finalizó como en el segundo lugar para el premio de Jugador Más Valioso en la Liga Americana en el 1999. 
Dejó marca de 219-100 con efectividad de 2.93 y este domingo leerá su discurso de agradecimiento que lo certificará oficialmente como el nuevo miembro de la inmortalidad de las Grandes Ligas, un lugar reservado para los grandes entre los grandes.
Uno de los responsables de transferir al dominicano fue el exgerente general de los Dodgers Fred Claire, a quien se le preguntó una vez, si hubiera hecho algo diferente durante su carrera con ese equipo, qué haría y dijo” No cambiar a Pedro Martínez”.
Quizás los Dodgers involuntariamente ayudaron a impulsar la carrera del astro quisqueyano, al poner en duda su pequeño cuerpo y de que no podría soportar los embates de una carrera en la mejor liga del mundo, para hacerlo más fuerte y dominante en el box, como así ocurrió, en sus años como lanzador.

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