El expresidente cubano publica en su 89 cumpleaños un artículo un día antes de la llegada de Kerry a la isla para formalizar relaciones

El expresidente cubano publica en su 89 cumpleaños un artículo un día antes de la llegada de Kerry a la isla para formalizar relaciones

Fidel Castro se ha pasado más de la mitad de los 89 años que cumple este jueves clamando contra ese Estados Unidos con el que ahora su hermano Raúl empieza a normalizar relaciones. Un día después de que Cuba celebre el cumpleaños de su líder histórico, John Kerry se convertirá en el primer secretario de Estado norteamericano que pisa la isla desde 1945, años antes de que los Castro iniciaran su lucha por un poder que han retenido el último medio siglo.
El expresidente cubano ha abogado por seguir persiguiendo los "sueños de justicia e igualdad" y los "derechos" que en su día defendió la "lucha" de la revolución, en una reflexión divulgada por Granma, el diario oficial del régimen.
El exmandatario ha recurrido a uno de sus habituales artículos para dar las "gracias" a sus compatriotas por su contribución a logros como "la igualdad de todos los ciudadanos a la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, la seguridad, la cultura, la ciencia, y al bienestar".
"Es decir, los mismos derechos que proclamamos cuando iniciamos nuestra lucha más los que emanen de nuestros sueños de justicia e igualdad para los habitantes de nuestro mundo, es lo que deseo a todos", ha escrito Castro, bajo el título de La realidad y los sueños.
Castro menciona en el artículo una deuda millonaria de EE UU hacia Cuba. "Mientras tanto, se adeuda a Cuba las indemnizaciones equivalentes a daños, que ascienden a cuantiosos millones de dólares como denunció nuestro país con argumentos y datos irrebatibles a lo largo de sus intervenciones en las Naciones Unidas", afirma el expresidente.
A finales de enero, Fidel dio su visto bueno distanciado al proceso de normalización de relaciones iniciado por Raúl Castro. “No confío en la política de EE UU ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que eso signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra”, escribió en una de sus escasas menciones al proceso. En los últimos meses, el líder histórico ha hecho escasas apariciones públicas. Nadie cuenta con que se le vea en el día en que la bandera estadounidense volverá a ondear en La Habana.

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