El PLD y el bandazo de Abinader

El PLD y el bandazo de Abinader

Las posibilidades de Abinader vencer en una primera vuelta son muy, pero muy escasas, aunque por lo que se ve hoy las de Danilo vencer a Abinader en primera vuelta son poco probables, pero no imposibles.


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Felipe Ciprián

Es licenciado en Ciencias de la Comunicación Social y como periodista fue jefe de redacción de El Caribe, del diario Hoy y de Listín Diario, en los que además se desempeñó como editorialista y columnista.
Los acontecimientos de la semana pasada trazaron pautas claras del derrotero que tendrán las elecciones del 15 de mayo de 2016 porque la división ahora “a muerte” entre danilistas y leonelistas en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ya es inocultable, mientras que Luis Abinader y su Partido Revolucionario Moderno (PRM) dan un bandazo a la derecha al pactar con el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
Por más esfuerzos formales que se exhiban, las bases del PLD que siguen a Leonel Fernández no se han rendido como sus diputados y senadores, demostrando en las primarias del pasado 13 de diciembre de 2015 que quieren las candidaturas disponibles tras el “acuerdo del Comité Político”, mientras que los seguidores de Danilo Medina sacaron sus muelas y acudieron a los colegios a arrebatar urnas y hasta a matar a sus propios compañeros.
Desde que vi la decisión del grupo de Leonel de enviar al presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez, a aspirar a la Alcaldía de Santiago, me di cuenta que el expresidente no está totalmente rendido y tiene la intención de lograr el control de dos de los municipios más importantes: el Distrito Nacional con Roberto Salcedo y el de Santiago con Abel.
En poco más de un mes de manifestar su determinación de ir tras la candidatura a alcalde por Santiago, Abel derrotó abrumadoramente a Monchy Rodríguez (el candidato de Danilo) en forma aplastante, pese a que se produjeron irregularidades y desmanes incluida la muerte Erasmo Antonio Medina Espinal, de 39 años, integrante del equipo político de Abel-Leonel.
Lo que se desató en esas primarias parciales y muy limitadas fue un vendaval de oposición a los candidatos del danilismo, dejando al descubierto que los leonelistas en las bases tienen un alto nivel de descontento no solo por el pacto del PLD con el cascarón que queda del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), sino principalmente contra lo que consideran una actitudcomesolista de los danilistas de querer copar todo en la administración pública.
¿Votarán los leonelistas por los candidatos a senadores, diputados, alcaldes y concejales deldanilismo? Más aun… ¿votarán los leonelistas por la reelección de Danilo? Eso es muy poco probable.
Lo increíble es que con esa división evidente del PLD por sus bases, el candidato presidencial del PRM, Luis Abinader, entregara “hasta la ropa interior” en materia de candidaturas a todos los niveles al PRSC, en un bandazo hacia la derecha que le cierra posibilidades de sumar fuerzas progresistas, partidos de izquierda y organizaciones populares.
Hay que ser muy tonto para hacer un pacto de tal magnitud y atarse las manos para sumar alianzas más hacia el campo progresista cuando hay una voluntad anti-reeleccionista que invade incluso a una parte del PLD.
Confundir la política con la aritmética puede resultar aleccionador a pesar de la gran oportunidad que tiene ante sí Abinader.
¿Sobre qué bases puede Abinader negociar candidaturas legislativas y municipales con Guillermo Moreno, candidato de Alianza País; Hatuey de Camps, del Partido Revolucionario Social Demócrata; Minou Tavárez Mirabal, de Alianza por la Democracia, entre otros sectores opuestos a la reelección, si ya se lo dio todo al PRSC?
¿Acaso Luis Abinader no sabe que si él no logra acuerdos sólidos para ceder candidaturas legislativas y municipales ganables a esas fuerzas emergentes no puede pensar en obtener respaldo en una eventual y muy probable segunda vuelta para decidir quién será el Presidente de la República entre Danilo y él?
Sin esas alianzas parciales en primera vuelta, Danilo tiene más posibilidades que Abinader de pactar con otras fuerzas para la segunda vuelta, incluido, naturalmente, al leonelismo, por aquello de que “para todo perdido, algo ganado”.
Las posibilidades de Abinader vencer en una primera vuelta son muy, pero muy escasas, aunque por lo que se ve hoy las de Danilo vencer a Abinader en primera vuelta son poco probables, pero no imposibles.
El abanico de fuerzas que pueden forzar una segunda vuelta cada día se ensancha, pero Abinader-PRM en lugar de irradiar un pensamiento progresista y administrar con cautela los pactos con la derecha, se han entregado en brazos de un partido en decadencia y le han regalado candidaturas en demasía que ya no puede ofrecer a otros.
Es una verdadera atadura de manos olvidando que quienes se disputan con el PLD la representación de los sectores más conservadores y corruptos, tienen como desenlace la derrota, máxime si ese partido –como es el caso- está en el poder.
¿Cuál será el próximo bandazo?

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