“Los muertos hablan”: Entrevista a un médico forense

“Los muertos hablan”: Entrevista a un médico forense


SANTO DOMINGO. Los cadáveres hablan, asegura Anderson Mejía. Sus maestros le enseñaron a escuchar y “no creer en nada que el muerto no le diga”. Con cuatro años como médico forense, este joven de 31 años es uno de los pocos que han elegido estudiar esta carrera en el país.
“La especialidad es difícil, tienes que manejar cadáveres de todas las edades, con diferentes causas de muerte y en diferentes estados de descomposición y al igual que otras especialidades quizás no es lo suficientemente valorada en sus roles de evaluadora de los servicios de salud, prevención de enfermedades y violencia”, precisó Mejía.
En el poco tiempo que lleva como legista muchas han sido las historias que ha recopilado.
“En una ocasión una señora con antecedentes médicos conocidos de epilepsia falleció y su cadáver fue enviado a Patología para fines de autopsia previa a su cremación, ahí se descubrió la real causa de muerte: una estrangulación”, recuerda.
En el país se producen alrededor de seis médicos forenses por año y actualmente existen solo 100. Aquí la entrevista completa a Mejía, uno de ellos:
P. ¿Cómo es eso de que los muertos hablan?
R. Sí, cuentan su pasado y su actual estado, a través de sus enfermedades y cicatrices. Nos dan una idea de cómo fue su estilo de vida por la forma en que muchas veces llegan vestidos; conocemos su alimentación por su estado nutricional y las enfermedades que tuvieron por una mala alimentación. El tipo de muerte en ciertos casos nos ayuda a deducir hasta su ocupación.
Los cadáveres no son buenos ni malos sólo son cuerpos que nos enseñan sobre la vida. El forense escucha todo, no cree nada hasta que el muerto se lo confirma o se lo niega.
P. ¿Alguna autopsia que no hayas podido realizar?
R. El de una compañera de estudio. Murió y su cadáver fue enviado a Patología Forense, preferí que fuese trabajada por otros colegas, aunque el forense debe ser imparcial y no puede dejarse dominar de emociones ni sentimientos para que su trabajo científico no se vea influenciado.
P. ¿Qué tiempo dura una autopsia y cuáles medidas de higiene aplican?
R. Un promedio de 3 a 6 horas y para hacerla utilizamos gorro, mascarillas, batas y guantes quirúrgicos y botas, aunque no siempre tenemos todo eso.
P. ¿Qué recuerdas de tu primera autopsia?
R. Fue emocionante. Un extranjero que supuestamente se había ahogado, pero su real causa de muerte fue una intoxicación por cocaína.
P. ¿Por qué crees que esta profesión no motiva a más personas a estudiarla?
R. Está el factor económico, ya que la Medicina Forense no se ejerce a nivel privado, sólo consigues trabajo en el Estado.
P. ¿Han intentado sobornarte o a un compañero para no dar a conocer la causa real de su muerte?
R. Siempre hay intenciones de conocer detalles, diagnósticos de la autopsia. Principalmente familiares o personas envueltas en un proceso legal intentan no necesariamente con dinero, sino hasta con lastima, que el forense revele esos detalles, sabiendo que el forense sólo debe hablar por requerimiento del Ministerio Público. Todos en algún momento nos hemos visto en estas situaciones.
P. ¿Cuál es el máximo de autopsias que puedes hacer en un día?
R. Eso va a depender de la complejidad del caso, pero un forense con un personal adecuado no debería de realizar más de tres al día.
P. ¿Cuáles son los casos más comunes que reciben?
R. Ahora estoy en el Instituto Nacional de Ciencias Forense (Inacif). Estamos viendo casos violentos, entre ellos las heridas por proyectil de arma de fuego y armas blancas. Hay muchas muertes por accidentes de tránsito, pero por lo general si las circunstancias están claras se entregan a los familiares y no van a autopsia.
P. ¿Alguna autopsia que no hayas podido descifrar?
R. La de un lactante. Sus padres estaban desesperados por saber de qué había muerto su hijo, y resultó ser una muerte súbita donde hay factores que la predisponen, pero no una causa totalmente determinada. Los padres querían una causa, pero la Forense es ciencia, no inventamos nada.
P. ¿Qué contribución crees que hace la medicina forense al país?
R. La medicina forense es un pilar en la prevención de la violencia, las enfermedades, las malas prácticas médicas y hasta de la educación, pero muchos de estos roles no son explotados.
P. ¿Qué opinas de la muerte?
R. Trabajar tan cerca de ella me ha demostrado que cada día hay que aprovecharlo, demostrar a tus seres queridos que son importantes para ti y aprender a administrar el tiempo. Saber que la vida es un hilo que a cualquier edad puede romperse.
De ellos, los muertos, podemos aprender a ser mejores personas y a no realizar alguna actividad que éstos efectuaban y que pudo llevarlo a la muerte.

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